Últimamente me estoy dando cuenta que el pasado siempre está presente.
Si hacemos fotos es para guardar algo del presente, es decir, para poder recordar el pasado en algún momento futuro. Y cuando queremos olvidar algo concreto, simplemente, guardamos esas fotos bajo llave o nos deshacemos de ellas. A lo largo de la vida vamos conociendo gente. Las personas de nuestra vida por tanto pertenecen a momentos determinados de ella. Algunas están presente de forma contínua pero hay otras que forman parte de una experiencia determinada y, aunque la relación siga en otro contexto y en otro momento, siempre surgirá el recuerdo de aquello que nos unió y que tenemos en común.
Por tanto, no escapamos nunca del pasado. Siempre habrá algo que nos lleve allí, una canción, una foto, una persona o un sentimiento. Podemos intentar dejarlo a un lado pero en algún momento volverá a surgir.
Moraleja: intentar dejar el presente de la mejor manera, para que en el futuro podamos tener un buen pasado.
No es fácil de conseguir pero algo es cierto, siempre se quedan los recuerdos buenos. El tiempo hace que todo lo que en su momento fue malo, se difumine, se suavice y que lo bueno resalte sobre ello.
Así que no vale la pena esconder el pasado porque quizás hoy duela pero en un futuro se recordará como algo vivido, de lo que aprendimos, de lo que disfrutamos o de lo que nos sirvió para valorar algo del presente.
Será la lluvia y el cambio de tiempo pero yo sigo con ganas de cantautores, así que de esto va hoy esto.
Definición de cantautor sería el que canta las canciones que él mismo escribe, ¿no?
Pero para mí la definición se completaría diciendo que normalmente va acompañado por una guitarra y que actúa en lugares no muy grandes para un público reducido pero normalmente que sabe a lo que ha ido y que disfruta de ese ambiente íntimo y especial.
Yo no quiero criticar a nadie, pero el otro día escuchando a un cantautor malagueño que vive en Madrid me acordé de otro cantautor malagueño también que ahora mismo ni sé dónde vivirá.
Los dos escriben sus canciones y son de la misma ciudad de origen pero sus digamos carreras musicales han tenido distinto camino.
Uno es El Kanka, un biólogo que decidió ir a la capital a dedicarse a la música y que lleva actuando años en bastantes locales de allí y de vez en cuando baja por su tierra. Tiene un montón de canciones, unas más románticas, otras más de cachondeo e incluso de crítica a la sociedad; cambiando ritmos de forma que en un concierto te suenan diferentes unas canciones de otras.
Otro es el muy (de repente, ahora) conocido Pablo Alborán. Y es que este muchacho de repente se ha convertido en un éxito y, aunque reconozco que tiene canciones muy bonitas, tampoco es que sea mucho mejor que mi amigo Kanka. Digamos que ha perdido esa "magia" que rodea al cantautor y se convierte en un cantante que tiene que vender canciones super mega empalagosas. No sé, no llega a convencerme, personalmente.
Y para demostrar que no miento, os dejo una de las canciones de El Kanka (y no ha sido fácil elegir una, ¿eh?)
Y ya que estamos, os dejo también un vídeo de un colega de El Kanka, que se llama "El Niño de la Hipoteca". En algunas canciones me recuerda a Hueco, en otras a Macaco, en otras a Melendi... Tiene su propio estilo, un poco mezcla de todos estos.
Una de mis canciones preferidas podría ser ésta:
(inteligente, irónica y con humor)
Y bueno, ¿qué opináis vosotros de la fama de unos y no de otros y viceversa?
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Me he dado cuenta de una cosa: tengo ganas de cantautores, de guitarras, de voces dulces en lugares pequeñitos. ¿Será el otoño?
Navegando a la deriva llegué a descubrir a esta chica, llamada "Mi hermana pequeña" y que tiene bastantes buenas canciones. Muchas son versiones, como esta de La Pegatina:
Otra versión que me gusta mucho es la que hace del grupo Vetusta Morla (Valiente):
Enlace al vídeo del youtube
Y por último una canción que creo puede ser suya, preciosa, de las que yo ubicaría en una tetería con el sonido de las cucharillas. Se llama "Las mañanas raras".
Y es que últimamente no duermo bien, me levanto por las mañanas bastante rara. No sé si por los motivos que ella da o por otros, pero de cierta forma, me va muy bien esta canción:
Hace casi dos meses que volví de Canadá y nada ha vuelto a ser como era. Parece que mi vida ha vuelto a la normalidad pero dentro de mí hay algo que no está tranquilo y en parte sé que es porque dejé allí algo más que recuerdos y una buena experiencia.
Necesito volver.
Para volver, necesito organizarme, necesito un plan, necesito saber qué quiero. Ahí está el problema. Ahora mismo estoy totalmente perdida en mi vida. A punto de finalizar por fin mi no querida por mi carrera, no sé cómo quiero plantearme mi futuro.
Mezcla de agobio, desgana, angustia, ilusión a medias... Así estoy yo.
Por ahora, lo que he decido es hacer pequeños cambios aquí y allá.
Renovarse o morir, ¿no?
Quizás para la gente de aquí es algo habitual, pero a mí me encanta ir por la calle mirando las fachadas de las casas; cada una es distinta aún siendo muy parecidas. En algunos casos son realmente bonitas, con sus escaleras haciendo curvas imposibles.
Ir en bici es todo un placer, no paras de estar mirando a un lado y otro (con cuidado de los agujeros y baches de la calle) y con las calles tan anchas, no hay tanto miedo a los coches ni vas molestando a las abuelas con los perritos del paseo marítimo... Anécdota: el otro día un camión enorme me cedió el paso en un cruce! Siendo una ciudad grande como es, no me parece que las cosas estén tan lejos. Transporte público o bici, se llega rápido y puntual a cualquier parte. Me encanta.
El metro está bien cuidado. Hay una parada llamada Jean-Talon que es un punto importante, porque cruzan dos líneas de metro y hay muchas paradas de autobús fuera. Es una estación donde hay que andar bastante para cambiar de la línea azul a la naranja, o viceversa. A muchos esto le parece un coñazo, pero en esos rincones musicales de la estación a veces hay gente realmente buena, como el grupo tipo celta, con sus violines, sus flautas... o la chica del acordeón que un día tocaba música de la película Amelie... o el hombre de la flauta en unos zancos de vértigo... Hasta he llegado a escuchar a un hombre tocando flamenco a la guitarra...
En fin... me gusta... me gusta esta ciudad...
viernes, 13 de abril de 2012
Porque no es lo mismo una experiencia que otra. Porque puedes estar menos tiempo fuera que otras veces y más cosas haber cambiado a tu vuelta. Porque no se plantea la vida igual un día que otro, aquí o allí. Porque estoy en un momento en que, no sé si por la lejanía, no sé si por lo vivido, visto y sentido, me empiezo a plantear muchas cosas. Se me está revolviendo todo por dentro, mi sentido de la vida, de lo que quiero para mi futuro y de cómo conseguirlo. Estoy hecha un lío. Estoy segura e insegura de todo y de nada. Creo que empiezo a conocerme, a saber qué quiero y cuándo lo quiero. Ahora toca conseguirlo...