El primer día que nevó fue el día antes de volver a España por navidad. Me quedé atontada mirando por la ventana y bajé después a jugar con la nieve, como una niña pequeña. A
Al volver el día 6 de enero, me quedé embobada mirando por la venta del avión porque tod
Tras unos días conviviendo con la nieve, he aprendido qué zapatos ponerme, evitar los resbalones innecesarios pero sigo yendo con los ojos abiertos y con la sonrisa en la boca, porque es bonito ver todo blanco.
Ir a la universidad ahora es distinto. Aunque vaya a hacer un examen, con la nieve es algo diferente a lo normal y siempre me puedo encontrar con la sorpresa de ver los niños con los trineos en la cuesta justo al lado del metro (donde yo me caí al principio...), algún muñeco de nieve ya abandonado o un padre en bici tirando de su niña pequeña con un trineo enganchado a ella.
Hoy, después de un examen, que me temo voy a suspender (ya os digo, esto ni es era
La gente aquí está acostumbrada. Lo que nevó el otro día no es lo normal, pero aquí nadie va con la cámara como yo o se queda mirando con cara de idiota como yo. ¿Llegaré yo a acostumbrarme a esto y dejaré de ver la belleza que tiene el campo nevado en frente de mi ventana? Porque en Málaga yo no me quedo embobada mirando la playa...
Espero que no.
1 comentario:
Pues deberías quedarte embobada mirando la playa... no será que no tienes buenas vistas desde tu casa! y vale.. las playas del palo no son de arena blanca y mar cristalino pero al menos tienen palmeras xD
Publicar un comentario